-En esta segunda escena, se trata de
responder a unas cuestionen lanzadas por Pencho al espacio de dialogo
artístico, al que se suman las voces del resto de los contertulios que tendrán un
papel destacado en los próximos capítulos, nos referimos a Felix y Manuel. Respecto a las posibles discrepancias de orden cronológico que los
efectos de la memoria puedan producir en esta bitácora de viaje, el poema del
ser de Parménides nos anuncia que “es
indiferente por donde se empiece, pues allá retornaremos de nuevo”.
Veremos emerger el arte como acto gratuito, que es
propio del artista, aunque el cierre de la acción artística, a través de la
contemplación e interpretación del arte, que ha abordado anteriormente José
Luis queda en un segundo plano. Comparando el arte con la magia, no encontramos
con dificultades al acercarnos y tratar de definir qué sea eso que llamamos
arte, como nos ocurre con la magia, sin embargo sí se aprecia con más facilidad
lo que es propio del mago o del artista.
-Sin más preámbulos, dejemos a nuestros personajes con
su dialogo.
Pencho: Queridos amigos, dado el lugar en el que
estamos, donde la naturaleza de la propia naturaleza se abraza con la
naturaleza del arte y vuestra comprensión plural de la realidad de la técnica
se enfrenta con la realidad del arte, me gustaría compartir con vosotros
algunas preguntas. Sabéis que a veces puede ser de mucha importancia comprender
en detalle el pliego de condiciones de un proyecto industrial y otras
deleitarse con las estrofas de un poema de amor de Neruda; también que se puede
llegar a utilizar con soltura un
complicado plano para cimentación de zapatas o ilusionarse con los sencillos
trazos de la paloma de Picasso. Pensando en esto, y en la reflexión que nos ha
ofrecido José Luis, comienzan a surgirme un torrente de cuestiones de las que
me agradaría mucho conocer vuestra opinión.
¿Podemos
hablar, siguiendo la tradición platónica de las ideas innatas, de verdaderos
lenguajes artísticos o cualquier lenguaje se puede proyectar en el campo
artístico? ¿Existen unas dimensiones definidas que nos permiten identificar que
una obra es artística, independiente del lenguaje que utilicemos? ¿La
metodología particular del proceso técnico que utiliza cada lenguaje para
expresarse es arte?
Félix: Para mí una obra
de arte es la plasmación física de una idea abstracta generada con el fin de
satisfacer una necesidad no física. Si la definición no es fácil, al menos,
algunas de sus propiedades si se pueden describir con facilidad. Por un lado,
se requiere un proceso mental abstracto, en conexión con aspectos culturales,
en el que la especial predisposición de ciertas personas podría indicar la
existencia de cierta influencia innata; y también trata de provocar reacciones
en los espectadores que perciben la obra de arte, en relación al contemplador
de arte que explicaba José Luis. Además, como ya he indicado, no resuelve
ninguna necesidad material.
Manuel: Para
mí, la pregunta sobre qué es el arte, no tiene una respuesta clara, ya que no
presenta el genotipo ni la concreción de un humano definido como
"artista", según el uso más intelectual del término, es obvio que el
término "artista" usado más coloquialmente se corresponde mejor.
-A lo que siguió una leve sonrisa, al contraponer arte
y artista, antes de continuar-
El arte
es una cosa para el artista, que con su fe, vocación e intención creativa la
define por si solo y ante si mismo, esta definición es para mí incuestionable y
respetable, es decir, si alguien honestamente ante si mismo y ante los demás
sostiene que crea arte créanle es verdad. Dicho esto, y llegado el punto donde me paro para mirar,
como contemplador. El arte es otra cosa para el que la aprecia, y ahí aparecen
los atributos de valor, que no nacen del artista, sino de apreciar y leer lo
que el artista hace en base a nuestras experiencias ancestrales y vivenciales.
En este escenario de definición del arte -el del destinatario deseado o casual
- es donde la palabra arte pierde sentido, aún contra la opinión del artista y
de quienes lo valoran. En resumen es la apreciación artística donde el término
arte se vuelve subjetivo y por ende difícil de manejar.
-A continuación José Luis esquematiza la estructura interna del desarrollo de la tertulia, con la maestría de
quien sabe como caminar por el mundo del arte.
José Luis:
Quiero dejar constancia de mi sorpresa y mi alegría por el debate suscitado. Lo
cierto es que Pencho, después de su introducción, en la que
equipara los diferentes quehaceres de
los humanos (fueren los que fueren) - y, cuan cierto es que ninguno está en
mayor categoría que los demás, ya que cada uno cumple con su función, para que
el equilibrio de la unicidad se manifieste - lanza tres
cuestiones para iniciar el debate. Cierto es que el contenido
no es trivial. Se abre un camino al análisis, y los protagonistas son el
lenguaje y el arte - ahí es nada -. Personalmente no me tuteo con Platón, ni
tampoco con Miguel Ángel o Leonardo - ya
me gustaría- pero sí participaré desde mi propio aprendizaje y desde la
honestidad.
En
primer lugar, me ha llamado la atención que aun no siendo una cuestión
planteada inicialmente, tanto Felix como Manuel han decidido, antes responder a
Pencho, situarse ante la definición de lo que es el arte. - Y eso sí que es valentía –. Es posible que
haya muy pocos vocablos, de los inventados por los humanos (que son todos), que
sean tan indefinibles - conceptualmente - como lo es el arte. Yo diría que
podría haber infinitas definiciones. Y esto no es producto de ninguna teoría, o
de una forma de darle un tratamiento especial a esa palabra. Tal vez sea
porque, para definir algo, hay que poder limitarlo y el arte es difícil
ubicarlo entre corchetes, desde luego es algo escurridizo, que va por libre y
que cada cual maneja a su libre albedrío y sentimiento. Por ello, ninguna
Academia de la Lengua puede proceder mediante criticas ni
descalificaciones. En resumen, para el caso de las diferentes acepciones
que pueden hacerse sobre el arte, yo diría que todas podrían ser admisibles, y
cada una de ellas aportaría algo que complementa a las demás.
Como
aportación documental de que ésto es un hecho, y no una opinión, no hay más que
acceder a lo que en el devenir de las épocas, el hombre ha escrito acerca del arte. A modo de anécdota
significativa, puedo leeros un testimonio local y actual, extraído de la
lectura semana a semana, de un periódico
español dedicado a las Artes. En esta publicación viene, desde hace bastantes
años, incluyendose una sección en la que se entrevista a personajes
relevantes del mundo de la cultura. Y hay una pregunta que se repite
semanalmente (desde hace unos cuantos de años) y es: “¿Qué es el arte para
ti?”. Bien, puedo aseguraros que no he visto dos respuestas iguales. Como curiosidad, y sin ánimo de
cansaros he elegido dos ejemplos.
Pere
Pages, pintor catalán y licenciado en
derecho responde: “Es algo tan fuerte y subjetivo, que la pregunta desborda
todo límite. La acción y el resultado de poder expresar de forma más o menos
tangible la propia verdad interior. ¿Para qué sirve?..., para hacer más
llevadera la condición humana.
Salvador
Pérez Valiente, escritor y poeta murciano, licenciado en filosofía contesta que
“La pregunta es pequeña, pero la respuesta es enorme: El arte es el mundo, un
impulso que te lleva a fijar con trascendencia lo que tú ves. Si el arte no
consuela, no sirve para nada. El arte lo que no es frivolidad.”
-En relación a la pregunta sobre las ideas innatas (en
clara alusión al arte conceptual) y la posibilidad de verdaderos lenguajes
artísticos, nuestros amigos se apremian a responder.
Félix: Considerando el
gran nivel de abstracción que lleva el concepto de arte, no se puede considerar
innato. Alguno podéis decir que la semilla del arte está en el individuo (la
predisposición de ciertas personas abundaría en esta idea), pero en ese caso
absolutamente todo lo que el hombre hace seria innato y la cuestión planteada
no tendría lugar. Cualquier lenguaje puede proyectarse en el campo artístico,
otra cuestión es que haya personas capaces de crear arte con el lenguaje
considerado. Se considera que una simple canción es una manifestación cultural,
¿se puede decir lo mismo de la sonrisa de un niño?
Manuel: La definición de innato me complica, y la de
verdaderos lenguajes también, vuelvo a que si el artista al expresarse declara
estar creando arte, y aún más, si hay quienes así lo valoran estamos en
presencia de un lenguaje adecuado o natural para el arte.
José Luis: Antes
de acometer las cuestiones abiertas, voy a permitirme un pequeño comentario
acerca de nuestro lenguaje básico; con el que fijamos nuestras ideas. Como
sabéis, nos esforzamos en identificar (mediante palabras) aquello que
percibimos, y, después, para que ese conocimiento nos sea útil, procedemos a
establecer definiciones, que servirán para un entendimiento genérico y global.
De esa manera vamos configurando un lenguaje aprehensible (con los matices de
las diversidades culturales), y así logramos que la comunicación pueda
establecerse. No obstante, y aunque este lenguaje nos parezca extenso y
cultivado, dista mucho de tener la capacidad para poder con él expresar todo
aquello que podemos percibir y sentir. Es, por lo tanto, un soporte importante,
maravilloso e increíble..., pero limitado. Bueno, ahora voy a lo que nos ocupa.
Por lo
que respecta a la primera cuestión planteada, yo diría que sí. Aunque no
calificaría a los lenguajes de verdaderos; sino más bien de auténticos y/o
sinceros. Lo de verdadero me parece muy fuerte. Sobre todo, porque pienso
que "la verdad existe, pero nadie
la posee". Y, además, entiendo que un lenguaje artístico es un soporte
construido particularmente por un ser humano,
para manifestarse y transmitir una idea o una sensación, de una forma
específica. Como cualquier otro tipo de lenguaje, tiene su
propia sintaxis, y cumple con una
función, que en su caso se denomina artística, aunque se la podía haber llamado
de cualquier otra manera. Pero, desde luego, es específico. Aunque
personalmente tengo una teoría (posiblemente un tanto rocambolesca) respecto a
que la humanidad, en su evolución, tiende a la consecución de una conciencia
inequívoca de "la unicidad";
y, como consecuencia, a desarrollar un lenguaje común para todas sus
manifestaciones. Hoy por hoy, cada lenguaje pertenece a un compartimiento (más
o menos estanco) para el que ha sido elaborado.
No es
posible, por ejemplo, con el lenguaje científico manifestarse artísticamente, o
viceversa -yo lo veo así. No obstante, también podría considerarse,
teniendo en cuenta que las manifestaciones humanas pertenecen a "un
todo" - y, por lo tanto, hay una interrelación en cada uno de sus actos
-que pueda preguntarse alguien: ¿Por
qué no va a ser posible la influencia de cualquier otro lenguaje, sobre el
propio lenguaje artístico? Doy también por válido este planteamiento, aún siendo el primero, el que yo defendería.
Siempre he pensado que tal vez, muchas veces las cosas son justo al
revés de cómo nuestra razón se empeña en determinar.
Pencho: Sólo
quiero hacer un pequeño inciso, respecto a la referencia de José Luis a los
lenguajes científicos. Dirac, el genial científico y premio Nóbel de física,
reafirmó la afinidad que mantienen las matemáticas y la armonía al justificar
que era más importante que una ecuación fuese bella a que se adaptase por
completo al proceso que quiere explicar.
De esta forma la corriente filosófica de más larga duración en el mundo
griego, que influyo desde Parménides a Platón, sigue irradiando su energía a
nuestros días.
-Es importante destacar ahora que el
sentido de unicidad de lenguaje –expresado por José Luis– tiene muchas
implicaciones filosóficas. Por no complicar la cuestión en exceso (con el
intento frustrado de Wittgenstein de obtener un lenguaje unívoco con el mundo),
destacaremos que desde un lenguaje tan formal como el matemático, Gödel
demostró que ningún sistema axiomático contiene todos los axiomas posibles y
por tanto no es completo. Y por otro lado, también demostró que cualquier
sistema completo no es consistente y por tanto no está exento de contradicción,
éste es el caso del lenguaje natural. Por tanto, la autentica unidad estaría en
un enlace de la pluralidad de los lenguajes y de la pluralidad de
manifestaciones artísticas, que cuida y respeta su diversidad.
-Con una pequeña interrupción para la comida, en la que
lo ya dicho también tuvo su lugar, se pasó a intentar responder a la segunda
pregunta, con la que se trataba de saber si una obra de arte tiene dimensiones
independientes del lenguaje utilizado.
Félix: Las proporciones
áureas nos indican las formas agradables en la arquitectura, ciertas
estructuras musicales sirven para diferenciar la música del ruido, y así para
las demás artes. Pero en general, excepto la característica de que el arte no
tiene ninguna funcionalidad material -lógicamente exceptuando a quien vive de
él- no veo ninguna regla que permita descubrir una obra artística, en el
sentido de la primera explicación de Manuel. La única regla que veo es la falta
de funcionalidad material. Considero que las preguntas para resolver las dudas
son: ¿sirve para algo? si la respuesta es claramente “no”, entonces es muy
probable que sea una obra de arte.
Manuel: Por
mi parte, pienso que sí existen estas dimensiones, y corresponden con lo que
diga el autor y nuestro propio criterio, empatía y sensibilidad. Más
definiciones creo encerrarían el término hasta volverlo vacío - rizar el rizo
se dice - o aún peor totalitario.
-En un intento relacionar el inicio de la reflexión
sobre el arte con el inicio de la filosofía en Grecia, continua otro de los
interlocutores
Pencho:
Artistas todos, si Tales viviese en nuestra sociedad hubiese hablado como
Manuel, su expresión “Todo está lleno de dioses” se transformaría en “Todo está
lleno de arte”, que refleja mejor nuestra necesidad por mantener relaciones de
sensibilidad con el mundo que nos rodea, con una dimensión universal -de extensión y de cualidad,
semejante al pensamiento griego en sus orígenes-. Determinaría al ente “arte”
como “neblina sensible” en cuanto a la composición de la propia obra, de forma independiente a
la propia experiencia artística de un contemplador del arte.
José Luis: En
relación a esta segunda cuestión, en principio no hay nada establecido (fijo en
el tiempo) que pueda llamarse dimensión (o parámetros) para identificar y
reconocer una obra de arte. " No
hay reglas en la pintura" -decía
Goya (y probablemente lo había oído ya antes), en su discurso de
investidura como académico de Bellas
Artes-. A pesar de que habían sido precisamente las Academias, las que en algún
momento de la Historia, trataron de incorporar e imponer unos cánones y unas
disciplinas, para establecer un orden de dominio. Y poder determinar, con ello,
quién era y quién no era.
Es cierto que, como toda otra disciplina en
la que estamos construyendo algo (ejemplo: un cuadro, una escultura, un edificio,
una película, una composición musical, una poesía..., o simplemente unos
movimientos de danza) existen toda una serie de parámetros - relacionados con la sintaxis propia de esa
disciplina - que son identificables. Sobre todo para aquel que se involucra en
su conocimiento. En el caso de la pintura, podrían ser: el equilibrio
compositivo, el ritmo, la armonía de masas, la perspectiva o profundidad, la
tensión entre los diferentes elementos, la puesta en escena del color..., y
tantos otros.
Y estos nos facilitan la determinación de si un cuadro está bien o
mal ejecutado, o bien, si alguien es o no virtuoso de su oficio, o si la obra
es buena, o muy buena, o mala.
Pero,
desde luego, (y a mi modo de ver, claro) no identifican "per se" que
aquello es una obra de arte. Por supuesto que existe una dimensión para la
percepción del arte manifestado a través de la obra que un artista ha
realizado. En alguna manera hablaba de
ello en mis "discernimientos varios....". Y está más del lado del
espíritu que de lo matérico ( o proceso de ejecución). El lenguaje que
aplicaríamos pues, sería el lenguaje del alma, utilizando los sentidos para que
penetre en nosotros.
Por último, la repuesta a la cuestión de si el proceso
técnico es arte cierra la reflexión común de nuestros amigos.
Manuel: Esta
pregunta es símil a la de la infinitud de los reales, ¿hay tantos números entre
0 y 1 como entre 0 y infinito? pues si alguien lo cree lo es. Resumiendo, creo
que centrar la discusión separando la creación artística de la apreciación
artística puede dar más sentido a la discusión, pues, sinceramente pienso que
en el espacio que se construye con la base de las letras hay subespacios que
son iguales y distintos a la vez para dar cabida así a las emociones y ejemplo
de humildad ante lo no susceptible de registrar o representar. Arte, justicia, libertad y belleza son
ejemplos de palabras que cada humano y sus circunstancias deben llenar de
sentido y animar para una mejor y más integral vida.
- Por añadir algún antecedente a la referencia matemática
de Manuel, podemos decir que de pequeñitos nos enseñan a contar cada vez
números más grandes, con el tiempo irrumpen los números negativos, que perece
que duplican a los que ya sabíamos; además nos convencen justificadamente que
entre dos números enteros hay tantos números racionales como queramos. Sin
embargo, una vez que tenemos todo esto claro, contra toda evidencia, Cantor nos
demuestra que la cantidad total de números naturales coincide con el total de
los números enteros, y no sólo eso, también es igual al total de los números
racionales. A continuación Cantor demuestra lo que dice Manuel, ¿tendremos que
volver a aprender a contar?
Félix:
Simplificando y haciendo más genérica la pregunta yo plantearía, ¿son los
medios parte del fin? A lo que contesto que conceptualmente son diferentes.
Aunque en algún caso particular, el método no se pueda separar claramente de la
obra, no quiere decir que el proceso en sí, sea arte.
Por
esta vez me he atrevido a responder a las preguntas propuestas, la siguiente
vez ya veremos. Aunque ahora me gustaría también plantear una. Como sabéis, un
artista puede crear obras como hechos repetitivos por dominio de una técnica de
expresión. ¿Se deben considerar arte? ¿Por qué?
José Luis:
Utilizando el sentido estricto de la tercera pregunta, y tal y como puede
deducirse de lo que ya dije antes, pienso que la metodología particular del
proceso técnico utilizado por el artífice de la obra, con su propio lenguaje,
no es arte. Y digo esto, porque mi opinión con respecto a la no materialidad del lenguaje artístico, es
clara. Y, desde luego, el proceso técnico de ejecución responde fundamentalmente
a leyes físicas.
Sin embargo, también es cierto que la
metodología, que es personal, y en alguna manera podría considerarse
"hija" (por decirlo de alguna manera) del propio lenguaje creativo,
podría, por tanto estar incorporada (asociada) en el contexto de dicho
lenguaje. Y en este caso: ¿Quién sería capaz de dictaminar que el proceso no forma parte del resultado? Bueno, en cualquier caso, ahí queda esta
nueva cuestión.
Pencho: Siguiendo con la interesante cuestión de Félix, ésta se puede contestar en base a las argumentaciones de Manuel, de forma
automática, y en base al proceso artístico como lo ve José Luis. Para explicar
este segundo método voy aceptar como hipótesis que es arte la forma artística
más completa del mundo clásico, la tragedia, puesto que engloba la poesía, la
música y la danza; además de recrear el proceso de catarsis entre la obra y los
espectadores, entre los actores y los espectadores; también, este proceso
permite a lo largo de las representaciones una reescritura de la obra al intuir
el espectador lo pensado y no dicho por el autor, así como lo posible pero no
pensado ni dicho.
Si volvemos a la cuestión de Félix y utilizamos como modelo el descrito anteriormente, deberemos de hablar de una única obra de arte repetida por mimesis con objeto de multiplicar el proceso de catarsis entre el artista, la obra y el espectador. Por tanto, debemos de aceptar que las representaciones y las reproducciones forman parte de la misma obra, como ocurrió en la pintura religiosa bizantina. No obstante, es posible, continuando con el símil, que una obra pictórica sea sólo uno de los actos de una representación teatral.
José Luis: También me gustaría aportar algo a la nueva cuestión de Félix. Nada (ningún acto) es repetitivo. "La vida -dicen- es un continuo renacer. Cada instante es irrepetible". Aunque se dice que un artista se repite -porque realiza obras parecidas, al dominar una técnica- no puede haber dos obras iguales. A menos que se intente hacer una copia de otra obra previa. Indudablemente existen las copias, pero éstas no son obras creadas.
Si volvemos a la cuestión de Félix y utilizamos como modelo el descrito anteriormente, deberemos de hablar de una única obra de arte repetida por mimesis con objeto de multiplicar el proceso de catarsis entre el artista, la obra y el espectador. Por tanto, debemos de aceptar que las representaciones y las reproducciones forman parte de la misma obra, como ocurrió en la pintura religiosa bizantina. No obstante, es posible, continuando con el símil, que una obra pictórica sea sólo uno de los actos de una representación teatral.
José Luis: También me gustaría aportar algo a la nueva cuestión de Félix. Nada (ningún acto) es repetitivo. "La vida -dicen- es un continuo renacer. Cada instante es irrepetible". Aunque se dice que un artista se repite -porque realiza obras parecidas, al dominar una técnica- no puede haber dos obras iguales. A menos que se intente hacer una copia de otra obra previa. Indudablemente existen las copias, pero éstas no son obras creadas.
El
hecho de que exista el lenguaje artístico
(con su propia sintaxis que lo identifica) asociado a un determinado
artista, hace que todas sus obras tengan su impronta, y por lo tanto hace que
se parezcan. No obstante, de una a otra aparecen cambios - tal vez sutiles,
y por lo tanto no apreciables
fácilmente-, y estos determinan su
identidad.
Hay
artistas (músicos, pintores, escultores...) que tienen una evolución con
cambios sorprendentes, y a pesar de ello, puede haber en todos ellos un nexo de
unión que identifica su sintaxis. Pero también hay otros que "parece"
que cuando has visto (o escuchado) una de sus obras, ya las has visto (o
escuchado) todas.
La
misión de un artista es "ser él" en su obra. Bueno, en realidad me he
expresado mal. No es que el artista se proponga esa misión. Es que esto sucede
así, aunque él ni siquiera lo sabe. Hay personas que durante toda su vida se
muestran con una línea recta e imperturbable, fieles a una característica que
los identifica (genio y figura). Pero
también existen otras cuya actitud es siempre cambiante, y están constantemente
sorprendiendo. Y esto es justamente lo que les identifica. Cuál de estos tipos
de personas es más auténtico. Para mí lo son ambos.
Este
símil es también aplicable a las obras creadas por los artistas. A partir de
ahí, el que se puedan o no considerar obras de arte (por mucho que sean
aparentemente repetitivas) dependerá de otros parámetros; pero no por el simple
hecho de que el dominio y utilización de una técnica particular las haga
semejantes. Hay muchos excelentes pintores - grandes artistas- que toda su obra
gira en torno a un único tema, con sublimes variaciones. Por citar algunos contemporáneos, muy
significativos, que me vienen de momento a la memoria: Gaya, Díaz Caneja,
Saura,.....
Por
último, voy a añadir algunos comentarios que aparecen en el debate sobre el
arte, que –desde mi punto de vista- están ligados al debate sobre la vida, y que
se relacionan estrictamente con el ser humano, puesto que es una manifestación
propia de nuestra especie. Desde luego, es el resultado de una determinada
forma de actividad humana.
Aunque
tiene que ver con conceptos, como la estética, la belleza, la armonía... etc.,
y todo ello puede encontrarse, y con gran profusión, en el resto de elementos
que constituyen lo que llamamos naturaleza; nada de todo lo que sobre este
particular proporciona la naturaleza se considera arte si no ha mediado una
intervención del hombre. Esta actividad es pues inherente a los seres humanos,
y se manifiesta cambiante y evolutiva, porque va unida a esa particular
característica de la especie a la que pertenecemos. Es una actividad
intelectual y sensorial (si nos atenemos a los atributos físicos del hombre).
Pero, para mí está, además y sobre todo, está ligada a nuestra dimensión espiritual.
Y si asumimos esto, es más fácil
comprender los muchos misterios que aparecen en torno al arte.
Tal vez
la expresión vital por excelencia es la poesía. Esta, junto con la música, son las más abstractas de las artes. Y -
practican un lenguaje que va directamente del alma del que las genera al alma
del que las recibe. Es posible que, por ese motivo, en la medida en que otras
disciplinas artísticas se acerquen (o reflejen) en alguna manera contenidos
poéticos o musicales - o dicho de otra
manera: "beban en sus fuentes", podrán llegar más fácilmente a los
contempladores.
Para
acabar con una última reflexión, actualmente hay una corriente de iluminados
que predica que el arte está en crisis, o mejor, que el arte ha muerto.
Curiosamente ésta sigue a otra que ha estado instalada en los últimos años (en
los que se perdió un poco el norte), en la que parecía que todo valía, y que
todo era arte. Ahora nos hemos pasado al otro extremo -y hemos perdido el norte
totalmente-. Ahora ya nada es arte. El arte ya está muerto.
Parece como si fuera posible establecer, por
decreto de algunos "adelantados", que el hombre puede dejar de
manifestarse en la forma en que lo ha venido haciendo desde sus orígenes, así,
por el artículo 23. Me viene a la memoria que algunos, después de conocer en
sus carnes los horrores del holocausto nazi, dijeron que “después de aquello jamás
nadie sería capaz de volver a escribir poesía, que se había extinguido la fe en
la humanidad, y la poesía había muerto para siempre... “ A pesar de que
aquellos argumentos eran realmente para la desesperanza manifiesta,
los humanos seguimos en el camino - como no podía ser de otra manera.
- La cuestión que ha dejado caer Felix da en la diana del
debate sobre qué es lo real y qué la copia. Jean Baudrillard ha defendido que
nos encontramos en el grado “Xerox” de la evolución de la cultura.


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