sábado, 23 de junio de 2012

Sobre el arte (2) ¿Qué es el arte?


-En esta segunda escena, se trata de responder a unas cuestionen lanzadas por Pencho al espacio de dialogo artístico, al que se suman las voces del resto de los contertulios que tendrán un papel destacado en los próximos capítulos, nos referimos a Felix y Manuel. Respecto a las posibles discrepancias de orden cronológico que los efectos de la memoria puedan producir en esta bitácora de viaje, el poema del ser de Parménides nos anuncia que “es indiferente por donde se empiece, pues allá retornaremos de nuevo”.
Veremos emerger el arte como acto gratuito, que es propio del artista, aunque el cierre de la acción artística, a través de la contemplación e interpretación del arte, que ha abordado anteriormente José Luis queda en un segundo plano. Comparando el arte con la magia, no encontramos con dificultades al acercarnos y tratar de definir qué sea eso que llamamos arte, como nos ocurre con la magia, sin embargo sí se aprecia con más facilidad lo que es propio del mago o del artista.
-Sin más preámbulos, dejemos a nuestros personajes con su dialogo.
Pencho: Queridos amigos, dado el lugar en el que estamos, donde la naturaleza de la propia naturaleza se abraza con la naturaleza del arte y vuestra comprensión plural de la realidad de la técnica se enfrenta con la realidad del arte, me gustaría compartir con vosotros algunas preguntas. Sabéis que a veces puede ser de mucha importancia comprender en detalle el pliego de condiciones de un proyecto industrial y otras deleitarse con las estrofas de un poema de amor de Neruda; también que se puede llegar a utilizar con soltura  un complicado plano para cimentación de zapatas o ilusionarse con los sencillos trazos de la paloma de Picasso. Pensando en esto, y en la reflexión que nos ha ofrecido José Luis, comienzan a surgirme un torrente de cuestiones de las que me agradaría mucho conocer vuestra opinión.
¿Podemos hablar, siguiendo la tradición platónica de las ideas innatas, de verdaderos lenguajes artísticos o cualquier lenguaje se puede proyectar en el campo artístico? ¿Existen unas dimensiones definidas que nos permiten identificar que una obra es artística, independiente del lenguaje que utilicemos? ¿La metodología particular del proceso técnico que utiliza cada lenguaje para expresarse es arte?
Félix: Para mí una obra de arte es la plasmación física de una idea abstracta generada con el fin de satisfacer una necesidad no física. Si la definición no es fácil, al menos, algunas de sus propiedades si se pueden describir con facilidad. Por un lado, se requiere un proceso mental abstracto, en conexión con aspectos culturales, en el que la especial predisposición de ciertas personas podría indicar la existencia de cierta influencia innata; y también trata de provocar reacciones en los espectadores que perciben la obra de arte, en relación al contemplador de arte que explicaba José Luis. Además, como ya he indicado, no resuelve ninguna necesidad material.
Manuel: Para mí, la pregunta sobre qué es el arte, no tiene una respuesta clara, ya que no presenta el genotipo ni la concreción de un humano definido como "artista", según el uso más intelectual del término, es obvio que el término "artista" usado más coloquialmente se  corresponde mejor.
-A lo que siguió una leve sonrisa, al contraponer arte y artista, antes de continuar-
El arte es una cosa para el artista, que con su fe, vocación e intención creativa la define por si solo y ante si mismo, esta definición es para mí incuestionable y respetable, es decir, si alguien honestamente ante si mismo y ante los demás sostiene que crea arte créanle es verdad. Dicho esto,  y llegado el punto donde me paro para mirar, como contemplador. El arte es otra cosa para el que la aprecia, y ahí aparecen los atributos de valor, que no nacen del artista, sino de apreciar y leer lo que el artista hace en base a nuestras experiencias ancestrales y vivenciales. En este escenario de definición del arte -el del destinatario deseado o casual - es donde la palabra arte pierde sentido, aún contra la opinión del artista y de quienes lo valoran. En resumen es la apreciación artística donde el término arte se vuelve subjetivo y por ende difícil de manejar.
-A continuación José Luis esquematiza la estructura interna del desarrollo de la tertulia, con la maestría de quien sabe como caminar por el mundo del arte.
José Luis: Quiero dejar constancia de mi sorpresa y mi alegría por el debate suscitado. Lo cierto es  que Pencho, después de su introducción, en la que  equipara los diferentes quehaceres de los humanos (fueren los que fueren) - y, cuan cierto es que ninguno está en mayor categoría que los demás, ya que cada uno cumple con su función, para que el equilibrio de la unicidad se manifieste - lanza tres cuestiones para iniciar el debate. Cierto es que el contenido no es trivial. Se abre un camino al análisis, y los protagonistas son el lenguaje y el arte - ahí es nada -. Personalmente no me tuteo con Platón, ni tampoco con Miguel Ángel  o Leonardo - ya me gustaría- pero sí participaré desde mi propio aprendizaje y desde la honestidad.
En primer lugar, me ha llamado la atención que aun no siendo una cuestión planteada inicialmente, tanto Felix como Manuel han decidido, antes responder a Pencho, situarse ante la definición de lo que es el arte.  - Y eso sí que es valentía –. Es posible que haya muy pocos vocablos, de los inventados por los humanos (que son todos), que sean tan indefinibles - conceptualmente - como lo es el arte. Yo diría que podría haber infinitas definiciones. Y esto no es producto de ninguna teoría, o de una forma de darle un tratamiento especial a esa palabra. Tal vez sea porque, para definir algo, hay que poder limitarlo y el arte es difícil ubicarlo entre corchetes, desde luego es algo escurridizo, que va por libre y que cada cual maneja a su libre albedrío y sentimiento. Por ello, ninguna Academia de la Lengua puede proceder mediante criticas  ni  descalificaciones. En resumen, para el caso de las diferentes acepciones que pueden hacerse sobre el arte, yo diría que todas podrían ser admisibles, y cada una de ellas aportaría algo que complementa a las demás.
Como aportación documental de que ésto es un hecho, y no una opinión, no hay más que acceder a lo que en el devenir de las épocas, el hombre ha  escrito acerca del arte. A modo de anécdota significativa, puedo leeros un testimonio local y actual, extraído de la lectura  semana a semana, de un periódico español dedicado a las Artes. En esta publicación viene, desde hace bastantes años, incluyendose una sección en la que se entrevista a  personajes  relevantes del mundo de la cultura. Y hay una pregunta que se repite semanalmente (desde hace unos cuantos de años) y es: “¿Qué es el arte para ti?”. Bien, puedo aseguraros que no he visto dos respuestas  iguales. Como curiosidad, y sin ánimo de cansaros he elegido dos ejemplos.
Pere Pages,  pintor catalán y licenciado en derecho responde: “Es algo tan fuerte y subjetivo, que la pregunta desborda todo límite. La acción y el resultado de poder expresar de forma más o menos tangible la propia verdad interior. ¿Para qué sirve?..., para hacer más llevadera la condición humana.
Salvador Pérez Valiente, escritor y poeta murciano, licenciado en filosofía contesta que “La pregunta es pequeña, pero la respuesta es enorme: El arte es el mundo, un impulso que te lleva a fijar con trascendencia lo que tú ves. Si el arte no consuela, no sirve para nada. El arte lo que no es frivolidad.”
-En relación a la pregunta sobre las ideas innatas (en clara alusión al arte conceptual) y la posibilidad de verdaderos lenguajes artísticos, nuestros amigos se apremian a responder.  
Félix: Considerando el gran nivel de abstracción que lleva el concepto de arte, no se puede considerar innato. Alguno podéis decir que la semilla del arte está en el individuo (la predisposición de ciertas personas abundaría en esta idea), pero en ese caso absolutamente todo lo que el hombre hace seria innato y la cuestión planteada no tendría lugar. Cualquier lenguaje puede proyectarse en el campo artístico, otra cuestión es que haya personas capaces de crear arte con el lenguaje considerado. Se considera que una simple canción es una manifestación cultural, ¿se puede decir lo mismo de la sonrisa de un niño?
Manuel: La definición de innato me complica, y la de verdaderos lenguajes también, vuelvo a que si el artista al expresarse declara estar creando arte, y aún más, si hay quienes así lo valoran estamos en presencia de un lenguaje adecuado o natural para el arte.
José Luis: Antes de acometer las cuestiones abiertas, voy a permitirme un pequeño comentario acerca de nuestro lenguaje básico; con el que fijamos nuestras ideas. Como sabéis, nos esforzamos en identificar (mediante palabras) aquello que percibimos, y, después, para que ese conocimiento nos sea útil, procedemos a establecer definiciones, que servirán para un entendimiento genérico y global. De esa manera vamos configurando un lenguaje aprehensible (con los matices de las diversidades culturales), y así logramos que la comunicación pueda establecerse. No obstante, y aunque este lenguaje nos parezca extenso y cultivado, dista mucho de tener la capacidad para poder con él expresar todo aquello que podemos percibir y sentir. Es, por lo tanto, un soporte importante, maravilloso e increíble..., pero limitado. Bueno, ahora voy a lo que nos ocupa.
Por lo que respecta a la primera cuestión planteada, yo diría que sí. Aunque no calificaría a los lenguajes de verdaderos; sino más bien de auténticos y/o sinceros. Lo de verdadero me parece muy fuerte. Sobre todo, porque pienso que  "la verdad existe, pero nadie la posee". Y, además, entiendo que un lenguaje artístico es un soporte construido particularmente por un ser humano,  para manifestarse y transmitir una idea o una sensación, de una forma específica. Como cualquier otro tipo de lenguaje, tiene su propia sintaxis, y cumple con  una función, que en su caso se denomina artística, aunque se la podía haber llamado de cualquier otra manera. Pero, desde luego, es específico. Aunque personalmente tengo una teoría (posiblemente un tanto rocambolesca) respecto a que la humanidad, en su evolución, tiende a la consecución de una conciencia inequívoca de  "la unicidad"; y, como consecuencia, a desarrollar un lenguaje común para todas sus manifestaciones. Hoy por hoy, cada lenguaje pertenece a un compartimiento (más o menos estanco) para el que ha sido elaborado.
No es posible, por ejemplo, con el lenguaje científico manifestarse artísticamente, o viceversa -yo lo veo así.  No obstante, también podría considerarse, teniendo en cuenta que las manifestaciones humanas pertenecen a "un todo" - y, por lo tanto, hay una interrelación en cada uno de sus actos -que pueda preguntarse alguien:  ¿Por qué no va a ser posible la influencia de cualquier otro lenguaje, sobre el propio lenguaje artístico? Doy también por válido este planteamiento, aún siendo el primero, el que yo defendería.  Siempre he pensado que tal vez, muchas veces las cosas son justo al revés de cómo nuestra razón se empeña en determinar.
Pencho: Sólo quiero hacer un pequeño inciso, respecto a la referencia de José Luis a los lenguajes científicos. Dirac, el genial científico y premio Nóbel de física, reafirmó la afinidad que mantienen las matemáticas y la armonía al justificar que era más importante que una ecuación fuese bella a que se adaptase por completo al proceso que quiere explicar.  De esta forma la corriente filosófica de más larga duración en el mundo griego, que influyo desde Parménides a Platón, sigue irradiando su energía a nuestros días.
-Es importante destacar ahora que el sentido de unicidad de lenguaje –expresado por José Luis– tiene muchas implicaciones filosóficas. Por no complicar la cuestión en exceso (con el intento frustrado de Wittgenstein de obtener un lenguaje unívoco con el mundo), destacaremos que desde un lenguaje tan formal como el matemático, Gödel demostró que ningún sistema axiomático contiene todos los axiomas posibles y por tanto no es completo. Y por otro lado, también demostró que cualquier sistema completo no es consistente y por tanto no está exento de contradicción, éste es el caso del lenguaje natural. Por tanto, la autentica unidad estaría en un enlace de la pluralidad de los lenguajes y de la pluralidad de manifestaciones artísticas, que cuida y respeta su diversidad.
-Con una pequeña interrupción para la comida, en la que lo ya dicho también tuvo su lugar, se pasó a intentar responder a la segunda pregunta, con la que se trataba de saber si una obra de arte tiene dimensiones independientes del lenguaje utilizado.
Félix: Las proporciones áureas nos indican las formas agradables en la arquitectura, ciertas estructuras musicales sirven para diferenciar la música del ruido, y así para las demás artes. Pero en general, excepto la característica de que el arte no tiene ninguna funcionalidad material -lógicamente exceptuando a quien vive de él- no veo ninguna regla que permita descubrir una obra artística, en el sentido de la primera explicación de Manuel. La única regla que veo es la falta de funcionalidad material. Considero que las preguntas para resolver las dudas son: ¿sirve para algo? si la respuesta es claramente “no”, entonces es muy probable que sea una obra de arte. 
Manuel: Por mi parte, pienso que sí existen estas dimensiones, y corresponden con lo que diga el autor y nuestro propio criterio, empatía y sensibilidad. Más definiciones creo encerrarían el término hasta volverlo vacío - rizar el rizo se dice - o aún peor totalitario.
-En un intento relacionar el inicio de la reflexión sobre el arte con el inicio de la filosofía en Grecia, continua otro de los interlocutores
Pencho: Artistas todos, si Tales viviese en nuestra sociedad hubiese hablado como Manuel, su expresión “Todo está lleno de dioses” se transformaría en “Todo está lleno de arte”, que refleja mejor nuestra necesidad por mantener relaciones de sensibilidad con el mundo que nos rodea, con una dimensión  universal -de extensión y de cualidad, semejante al pensamiento griego en sus orígenes-. Determinaría al ente “arte” como “neblina sensible” en cuanto a la composición  de la propia obra, de forma independiente a la propia experiencia artística de un contemplador del arte. 
José Luis: En relación a esta segunda cuestión, en principio no hay nada establecido (fijo en el tiempo) que pueda llamarse dimensión (o parámetros) para identificar y reconocer una obra de arte.  " No hay reglas en la pintura" -decía  Goya (y probablemente lo había oído ya antes), en su discurso de investidura  como académico de Bellas Artes-. A pesar de que habían sido precisamente las Academias, las que en algún momento de la Historia, trataron de incorporar e imponer unos cánones y unas disciplinas, para establecer un orden de dominio. Y poder determinar, con ello, quién era y quién no era.
  Es cierto que, como toda otra disciplina en la que estamos construyendo algo (ejemplo: un cuadro, una escultura, un edificio, una película, una composición musical, una poesía..., o simplemente unos movimientos de danza) existen toda una serie de parámetros  - relacionados con la sintaxis propia de esa disciplina - que son identificables. Sobre todo para aquel que se involucra en su conocimiento. En el caso de la pintura, podrían ser: el equilibrio compositivo, el ritmo, la armonía de masas, la perspectiva o profundidad, la tensión entre los diferentes elementos, la puesta en escena del color..., y tantos otros.
  Y estos nos facilitan  la determinación de si un cuadro está bien o mal ejecutado, o bien, si alguien es o no virtuoso de su oficio, o si la obra es buena, o muy buena, o mala.
Pero, desde luego, (y a mi modo de ver, claro) no identifican "per se" que aquello es una obra de arte. Por supuesto que existe una dimensión para la percepción del arte manifestado a través de la obra que un artista ha realizado.  En alguna manera hablaba de ello en mis  "discernimientos  varios....". Y está más del lado del espíritu que de lo matérico ( o proceso de ejecución). El lenguaje que aplicaríamos pues, sería el lenguaje del alma, utilizando los sentidos para que penetre en nosotros.    
Por último, la repuesta a la cuestión de si el proceso técnico es arte cierra la reflexión común de nuestros amigos.
Manuel: Esta pregunta es símil a la de la infinitud de los reales, ¿hay tantos números entre 0 y 1 como entre 0 y infinito? pues si alguien lo cree lo es. Resumiendo, creo que centrar la discusión separando la creación artística de la apreciación artística puede dar más sentido a la discusión, pues, sinceramente pienso que en el espacio que se construye con la base de las letras hay subespacios que son iguales y distintos a la vez para dar cabida así a las emociones y ejemplo de humildad ante lo no susceptible de registrar o representar.  Arte, justicia, libertad y belleza son ejemplos de palabras que cada humano y sus circunstancias deben llenar de sentido y animar para una mejor y más integral vida.
- Por añadir algún antecedente a la referencia matemática de Manuel, podemos decir que de pequeñitos nos enseñan a contar cada vez números más grandes, con el tiempo irrumpen los números negativos, que perece que duplican a los que ya sabíamos; además nos convencen justificadamente que entre dos números enteros hay tantos números racionales como queramos. Sin embargo, una vez que tenemos todo esto claro, contra toda evidencia, Cantor nos demuestra que la cantidad total de números naturales coincide con el total de los números enteros, y no sólo eso, también es igual al total de los números racionales. A continuación Cantor demuestra lo que dice Manuel, ¿tendremos que volver a aprender a contar?
Félix: Simplificando y haciendo más genérica la pregunta yo plantearía, ¿son los medios parte del fin? A lo que contesto que conceptualmente son diferentes. Aunque en algún caso particular, el método no se pueda separar claramente de la obra, no quiere decir que el proceso en sí, sea arte.
Por esta vez me he atrevido a responder a las preguntas propuestas, la siguiente vez ya veremos. Aunque ahora me gustaría también plantear una. Como sabéis, un artista puede crear obras como hechos repetitivos por dominio de una técnica de expresión. ¿Se deben considerar arte? ¿Por qué?
José Luis: Utilizando el sentido estricto de la tercera pregunta, y tal y como puede deducirse de lo que ya dije antes, pienso que la metodología particular del proceso técnico utilizado por el artífice de la obra, con su propio lenguaje, no es arte.  Y digo esto, porque  mi opinión con respecto a  la no materialidad del lenguaje artístico, es clara. Y, desde luego, el proceso técnico de ejecución responde fundamentalmente a leyes físicas.
 Sin embargo, también es cierto que la metodología, que es personal, y en alguna manera podría considerarse "hija" (por decirlo de alguna manera) del propio lenguaje creativo, podría, por tanto estar incorporada (asociada) en el contexto de dicho lenguaje. Y en este caso: ¿Quién sería capaz de dictaminar que el proceso  no forma parte del resultado?   Bueno, en cualquier caso, ahí queda esta nueva cuestión.
Pencho: Siguiendo con la interesante cuestión de Félix, ésta se puede contestar en base a las argumentaciones de Manuel, de forma automática, y en base al proceso artístico como lo ve José Luis. Para explicar este segundo método voy aceptar como hipótesis que es arte la forma artística más completa del mundo clásico, la tragedia, puesto que engloba la poesía, la música y la danza; además de recrear el proceso de catarsis entre la obra y los espectadores, entre los actores y los espectadores; también, este proceso permite a lo largo de las representaciones una reescritura de la obra al intuir el espectador lo pensado y no dicho por el autor, así como lo posible pero no pensado ni dicho.
Si volvemos a la cuestión de Félix y utilizamos como modelo el descrito anteriormente, deberemos de hablar de una única obra de arte repetida por mimesis con objeto de multiplicar el proceso de catarsis entre el artista, la obra y el espectador. Por tanto, debemos de aceptar que las representaciones y las reproducciones forman parte de la misma obra, como ocurrió en la pintura religiosa bizantina. No obstante, es posible, continuando con el símil, que una obra pictórica sea sólo uno de los actos de una representación teatral.


José Luis: También me gustaría aportar algo a la nueva cuestión de Félix. Nada (ningún acto) es repetitivo. "La vida -dicen- es un continuo renacer. Cada instante es irrepetible". Aunque se dice que un artista se repite -porque realiza obras parecidas, al dominar una técnica- no puede haber dos obras iguales. A menos que se intente hacer una copia de otra obra previa. Indudablemente existen las copias, pero éstas no son obras creadas.
El hecho de que exista el lenguaje artístico  (con su propia sintaxis que lo identifica) asociado a un determinado artista, hace que todas sus obras tengan su impronta, y por lo tanto hace que se parezcan. No obstante, de una a otra aparecen cambios - tal vez sutiles, y  por lo tanto no apreciables fácilmente-, y estos  determinan su identidad.
Hay artistas (músicos, pintores, escultores...) que tienen una evolución con cambios sorprendentes, y a pesar de ello, puede haber en todos ellos un nexo de unión que identifica su sintaxis. Pero también hay otros que "parece" que cuando has visto (o escuchado) una de sus obras, ya las has visto (o escuchado) todas.
La misión de un artista es "ser él" en su obra. Bueno, en realidad me he expresado mal. No es que el artista se proponga esa misión. Es que esto sucede así, aunque él ni siquiera lo sabe. Hay personas que durante toda su vida se muestran con una línea recta e imperturbable, fieles a una característica que los identifica  (genio y figura). Pero también existen otras cuya actitud es siempre cambiante, y están constantemente sorprendiendo. Y esto es justamente lo que les identifica. Cuál de estos tipos de personas es más auténtico. Para mí lo son ambos.
Este símil es también aplicable a las obras creadas por los artistas. A partir de ahí, el que se puedan o no considerar obras de arte (por mucho que sean aparentemente repetitivas) dependerá de otros parámetros; pero no por el simple hecho de que el dominio y utilización de una técnica particular las haga semejantes. Hay muchos excelentes pintores - grandes artistas- que toda su obra gira en torno a un único tema, con sublimes variaciones.  Por citar algunos contemporáneos, muy significativos, que me vienen de momento a la memoria: Gaya,  Díaz Caneja,  Saura,.....
Por último, voy a añadir algunos comentarios que aparecen en el debate sobre el arte, que –desde mi punto de vista- están ligados al debate sobre la vida, y que se relacionan estrictamente con el ser humano, puesto que es una manifestación propia de nuestra especie. Desde luego, es el resultado de una determinada forma de actividad humana.
Aunque tiene que ver con conceptos, como la estética, la belleza, la armonía... etc., y todo ello puede encontrarse, y con gran profusión, en el resto de elementos que constituyen lo que llamamos naturaleza; nada de todo lo que sobre este particular proporciona la naturaleza se considera arte si no ha mediado una intervención del hombre. Esta actividad es pues inherente a los seres humanos, y se manifiesta cambiante y evolutiva, porque va unida a esa particular característica de la especie a la que pertenecemos. Es una actividad intelectual y sensorial (si nos atenemos a los atributos físicos del hombre). Pero, para mí está, además y sobre todo, está ligada a nuestra dimensión espiritual. Y  si asumimos esto, es más fácil comprender los muchos misterios que aparecen en torno al arte.
Tal vez la expresión vital por excelencia es la poesía. Esta, junto con la música,  son las más abstractas de las artes. Y - practican un lenguaje que va directamente del alma del que las genera al alma del que las recibe. Es posible que, por ese motivo, en la medida en que otras disciplinas artísticas se acerquen (o reflejen) en alguna manera contenidos poéticos o musicales - o  dicho de otra manera: "beban en sus fuentes", podrán llegar más fácilmente a los contempladores.
Para acabar con una última reflexión, actualmente hay una corriente de iluminados que predica que el arte está en crisis, o mejor, que el arte ha muerto. Curiosamente ésta sigue a otra que ha estado instalada en los últimos años (en los que se perdió un poco el norte), en la que parecía que todo valía, y que todo era arte. Ahora nos hemos pasado al otro extremo -y hemos perdido el norte totalmente-. Ahora ya nada es arte. El arte ya está muerto.
 Parece como si fuera posible establecer, por decreto de algunos "adelantados", que el hombre puede dejar de manifestarse en la forma en que lo ha venido haciendo desde sus orígenes, así, por el artículo 23. Me viene a la memoria que algunos, después de conocer en sus carnes los horrores del holocausto nazi, dijeron que “después de aquello jamás nadie sería capaz de volver a escribir poesía, que se había extinguido la fe en la humanidad, y la poesía había muerto para siempre... “ A pesar de que aquellos argumentos eran realmente para la desesperanza  manifiesta,  los humanos seguimos en el camino - como no podía ser de otra manera.
- La cuestión que ha dejado caer Felix da en la diana del debate sobre qué es lo real y qué la copia. Jean Baudrillard ha defendido que nos encontramos en el grado “Xerox” de la evolución de la cultura.

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